El régimen económico matrimonial del Derecho Islámico

¿Cómo se rige un matrimonio islámico económicamente? ¿Pueden existir bienes comunes? ¿Son aceptadas internacionalmente las disposiciones que rigen el matrimonio islámico? ¿Qué es la poligamia y la repudia?

Versa este post sobre un tema conflictivo en grado sumo y de rabiosa (y triste realidad) como es la inmigración, en concreto la islámica, y su ordenamiento jurídico.

Es innegable la enorme apertura cultural que los países occidentales han efectuado en favor de los países árabes, asiáticos, y sudamericanos, produciéndose desde hace años, un enorme crecimiento de la población inmigrante procedente de estas regiones, con sus consecuencias sociales y culturales.

Una de esas consecuencias, quizás la  más destacada jurídicamente, ha sido el intento de “integración” o “adecuación” del Derecho Islámico en materia familiar al Ordenamiento Jurídico de los países receptores de dicha población.

Así por ejemplo, la existencia de las figuras de la “repudia” o “poligamia” en el Derecho Islámico ha chocado de una manera frontal contra el lógico ordenamiento jurídico familiar de los países occidentales.

Pero lo más acertado quizás sea empezar a estudiar cómo funciona el régimen económico matrimonial islámico.

Algunas pinceladas que definen el régimen económico matrimonial islámico

Lo primero que debemos decir con respecto al funcionamiento del régimen económico matrimonial islámico, en relación a la disposición y tratamiento de sus bienes, es que no existe tal régimen. Es decir, no existe en el Derecho Islámico la existencia de una comunidad de bienes como pueda ser, por ejemplo, la de gananciales en España.

El matrimonio no produce ningún efecto sobre el patrimonio particular de los cónyuges, conservando así cada uno la libre disposición sobre el suyo.

Muchos autores han cometido, en mi opinión, la osadía de equiparar esta separación de patrimonios al régimen español de separación de bienes.

Nada más alejado de la realidad, pues la separación de bienes en España, implica un reconocimiento de cierto caudal común, como el domicilio habitual familiar, precisando el cónyuge dueño del mismo el consentimiento del otro para poder disponer de él (enajenarlo o gravarlo).

A mayor abundamiento, en caso de separación matrimonial, en el Derecho Islámico no se reconoce a la mujer ninguna compensación por razón del caudal común, ni aún cuando ésta hubiera tenido que dejar de trabajar para cuidar a su marido por orden de su cónyuge.

Por tanto quede claro que en el Derecho Islámico no existe un régimen común patrimonial por razón del matrimonio, conservando cada cual el suyo, y siendo de libre disposición el mismo; si bien la mujer debe tener el consentimiento del marido si desea realizar alguna adquisición patrimonial importante.

Pero entonces ¿cómo se contrae matrimonio en el Islam? ¿qué seguridad jurídica puede tener la mujer?

No pretende ser este post un estudio exhaustivo del Derecho Islámico (pues para nada soy un experto de este tema) pero si pretendo dar a los lectores unas pequeñas pinceladas sobre el tema que por experiencia laboral y estudio poseo:

            – Al contraer matrimonio el marido debe establecer un contrato, en el que se fija la dote que el marido debe pagar a la mujer en caso de disolución del matrimonio.

            – Al contraer matrimonio el marido y la mujer pueden establecer pactos que regulen la “poligamia” y el “repudio” (que son aceptados por muchos Tribunales Islámicos y cuyos conceptos ya veremos más adelante), pero no pueden pactar temas como la tutela de los hijos, la religión en que deban ser criados o cuestiones hereditarias y de sucesión.

             – La descendencia de una persona musulmana debe ser musulmana y educada en dicha religión. Igualmente el marido puede imponer la creencia musulmana a la mujer e hijos.

            – La tutela de los hijos de un musulmán corresponde, según el Derecho Islámico, al cónyuge musulmán, de tal forma que si un hombre musulmán está casado con una mujer de otra religión (al revés está prohibido), se le priva a ella de la posible tutela del hijo.

            – Un musulmán no puede heredar de un no musulmán y viceversa; estando prohibido además que un hijo ilegítimo herede de su padre biológico musulmán.

Por el momento estas pinceladas nos pueden servir como una configuración básica del matrimonio musulmán sujeto al Derecho Islámico; pasando ahora a estudiar un poco más detenidamente las figuras del “repudio” y la “poligamia”.

¿Qué son el “repudio” y la “poligamia” en el Derecho Islámico?

Lo primero que cabe indicar al respecto es que, en el Derecho Islámico, un varón musulmán puede contraer matrimonio con una mujer NO musulmana, pero una mujer musulmana NO puede contraer matrimonio si no es con un musulmán.

Como ya hemos dicho, el varón, cuando contrae matrimonio, debe fijar una dote en favor de la mujer. Esto se suele realizar mediante contratos oficiales en los que consta la cantidad a que asciende la dote y el consentimiento de los padres de la mujer.

Comenzaremos analizando lo que es la “poligamia”.

El Derecho Islámico prevé que un varón puede contraer matrimonio con varias mujeres y varias veces. De esta forma el musulmán está legalmente facultado para tener varias esposas, si bien el número de estas no puede superar el de cuatro.

Es obligación del hombre mantener económicamente a sus esposas, estableciendo una dote a favor de cada una de ellas, y velando, si así lo cree oportuno, por su conveniente formación religiosa, así como la de sus hijos.

¿Y qué sucede si el hombre casado con varias mujeres se cansa de alguna de ellas? Pues sucede que es su derecho “repudiarla”. Es decir, que oficialmente la deja de lado, quedando a su cargo la “tutela” de los hijos que hubieran tenido.

En caso de repudia la mujer tiene derecho a la dote pactada al contraer el matrimonio a modo de compensación, si bien es cierto que estas dotes son en la mayoría de los casos irrisorias (el mayor contrato que hasta la fecha he visto, ascendía a 15.000 dirhams equivalente a 1.300 euros aproximadamente).

Estos dos conceptos de “poligamia” y “repudia” del Derecho Islámico han chocado frontalmente contra la concepción jurídica de la familia en occidente, donde tales figuras no existen, produciéndose por tanto un evidente caso de inaplicabilidad del ordenamiento jurídico islámico.

En España los conflictos judiciales en estas materias han venido solucionándose con arreglo a la exclusión de la Ley extranjera que permite obviarla cuando resulta contraria al orden público como es el caso.

¿Existe algún tipo de legislación de Derecho Islámico más “occidentalizada”? La posible solución a la legislación Islámica

La respuesta es SI. Por ejemplo en Túnez está prohibida por Ley la “poligamia”.

Sin embargo quizás el caso de mayor apertura a la civilización occidental sea Marruecos, donde se reconocen posibles compensaciones económicas en caso de “repudio”, como por ejemplo pensión de manutención; y se permite pactar en el contrato de matrimonio:

  • El derecho de la mujer a exigir al marido que no contraiga matrimonio con otra mujer, so pena de nulidad del matrimonio.
  • El derecho de la mujer a poder repudiar al marido, igualando de esta forma a ambos cónyuges en un sentido algo desconocido para nosotros.

Cabe indicar que, en el caso de matrimonios donde una o ambas partes sean musulmanas, pero vayan a residir en un país occidental, es muy conveniente pactar ante notario los diferentes aspectos que van a regir el matrimonio islámico pues la legislación musulmana lo permite hasta cierto punto.

Por supuesto se puede pactar, en el caso de residir en España, por un régimen económico matrimonial de los que prevén la legislación española; si bien, caso de optar por el Islámico, se deben establecer la regulación de la poligamia y el repudio, pudiendo excluirlos del contrato de matrimonio en aras del Derecho Internacional Privado, aceptándose esta exclusión en muchos países islámicos.

El resto de cuestiones como la tutela, sucesión etc… es del todo deseable pactarlos igualmente, si bien, como se ha indicado, la legislación islámica no los reconoce, y no dejarán de ser meros acuerdos privados cuya validez deberá apreciar el Juez de turno.

Conclusiones “personales”

Como conclusión final me gustaría hacer un comentario personal, que debe entenderse bajo ese prisma de la “opinión”. El Derecho Islámico hunde sus raíces en el Corán y la Sharía, y por tanto mezcla, de una forma totalmente desafortunada, Derecho, Religión y Estado.

Dejando de un lado la tolerancia a ciertas costumbres, parece cuando menos anacrónico que algo tan arcaico como el Derecho Familiar Islámico exista y se consienta en pleno siglo XXI.

Pero quizás lo más triste de todo esto sea aguantar en tu propio país que, mientras mujeres musulmanas son oprimidas bajo este sistema jurídico del matrimonio islámico, un “personajillo”, colocado de manos del Estado bajo la osamenta de “Observatorio Público”, pagado con nuestros impuestos, considere más importante alertarnos de la peligrosidad de un piropo a la mujer.

Así, el día 9 de enero nos despertamos con el titular, (pinchar para ver) de que una tal Angeles Carmona, presidenta del Observatorio de la Violencia de Género (sea lo que sea eso), consideraba al piropo una “auténtica invasión en la intimidad de la mujer” y que el mismo debía estar sancionado.

En lo que a mi me concierne, y ante la imposibilidad de hacerlo “fiscalmente” (es decir, que no puedo DEJAR de pagarla su sueldo), vaya para ella, desde mi humilde posición, mi repudia intelectual y personal por inutilidad neuronal.

Enjoy!!!

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Un comentario

  1. A la vista de lo expuesto he de decir lo siguiente:

    1) ¿Cómo puede respetarse una cultura que no respeta nuestros pincipios e intenta imponer los suyos?

    2) Algunas de sus estipulaciones atentan abiertamente contra Derechos Constitucionales tales como la igualdad o la libertad de credo, entre otros.

    3) ¿A qué se refiere exactamente la exclusión de la Ley de Extranjería?, ¿A que se aplica la legislación española en caso de que lo dispuesto en la Ley extranjera sea contrario al orden público en España?

    4) ¿A qué te refieres con la exclusion del Derecho Internacional Privado?, ¿Que el régimen matrimonial acordado en territorio español puede considerarse nulo?, ¿Y un notario español puede acordar un régimen matrimonial como el Islámico? Es más, ¿Algún notario tendría el valor de hacerlo?.

    Y como opinión personal, me hace mucha gracia la esquizofrenia que mostramos los españoles, por un lado buscamos proteger a la mujer del maltrato pero por otro somos tolerantes con una religión que desprecia de esa forma a la mujer y permite esas vejaciones a la misma.

    P.S.: Te aconsejo que mandes esto en un correo a Angeles Carmona con esta entrada.

    Me gusta

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